La tendencia al alza en la adopción de la energía solar para el autoconsumo en España sigue en aumento, con más hogares optando por instalar placas solares. Además de los claros beneficios ambientales, como la reducción de la huella de carbono, estas instalaciones también conllevan ahorros significativos en las facturas de energía. El gobierno, consciente de esta tendencia y de la necesidad de impulsar las energías renovables, continúa respaldando su uso mediante una serie de incentivos fiscales y deducciones en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF).

Una de las medidas destacadas es la deducción en el IRPF por la instalación de paneles solares fotovoltaicos. Esta deducción permite a propietarios individuales o comunidades de propietarios reducir entre un 20 % y un 60 % del total invertido en mejorar la eficiencia energética de sus viviendas o edificios, dependiendo de diferentes criterios:

Una deducción del 20% está disponible para obras que mejoren la eficiencia energética de la vivienda habitual o arrendada para su uso como vivienda. Esta deducción, en vigor desde la entrada en vigor del Real Decreto-Ley 19/2021 hasta el 31 de diciembre de 2024, tiene un límite máximo de 5.000 euros anuales. Para ser elegible, las obras deben demostrar una reducción mínima del 7% en la demanda de calefacción y refrigeración, según lo indicado en el certificado de eficiencia energética.

Se ofrece un descuento del 40% para obras que logren reducir al menos un 30% del consumo de energía primaria no renovable o mejoren la calificación energética de la vivienda para alcanzar la clase «A» o «B». El límite máximo de deducción es de 7.500 euros al año.

Se proporciona una deducción del 60% para obras de rehabilitación que mejoren la eficiencia energética en edificios residenciales. Estas obras deben generar una mejora comprobada de al menos el 30% en la eficiencia energética del edificio o llevarlo a una clase energética «A» o «B». La deducción puede alcanzar hasta 5.000 euros al año por propietario o 15.000 euros en el período 2021-2025. Cada propietario se deduce proporcionalmente el coste de la obra según su coeficiente. Este beneficio se extiende hasta el 31 de diciembre de 2025.

En el ámbito empresarial, también existen medidas para fomentar la inversión en energías renovables. Por ejemplo, en el Impuesto sobre Sociedades, se permite la libertad de amortización para inversiones en instalaciones de autoconsumo de energía renovable o de sustitución de energía fósil, con un límite de 500.000 euros por inversión. Esta medida, que inicialmente caducaba en 2023, ha sido prorrogada un año más mediante la ley ‘ómnibus’, permitiendo que las empresas que inviertan en placas solares fotovoltaicas determinen libremente el ritmo de depreciación de sus activos fijos, incluso para inversiones realizadas en 2024.